Wednesday, August 31, 2005

Un viaje: trabajo o placer…?

Desde la primera vez que me tocó viajar a Coyhaique, le he encontrado una magia especial a esta zona… de partida ya el viaje es una aventura en sí, pues muchas veces las condiciones del vuelo no son las mejores, y debes asumir que tu última decisión es la de si te subes o no al avión… hay algunos ocasiones donde el viaje es genial, como esta semana, en que el día lunes, cuando medio país estaba bajo el agua, en la zona había un sol maravilloso y algunas nubes, que le daban una onda muy especial a la vista de la cordillera nevada mientras nos dirigíamos hacia el aeropuerto de Balmaceda.

Ya perdí la cuenta la cantidad de viajes que he hecho a Coyhaique y Aysén… pero en cada uno de ellos ves algo nuevo, como la vez que en el sector de Río Blanco, muy cerca de la continuación de la Carretera Austral hacia Cochrane (eso si que está lejos) nos sobrevoló durante unos quince minutos un cóndor: nunca había sentido algo como lo que experimentas al ver esa magnífica ave sobre ti, ver como planea, el aleteo suave y desafiante, y sentir que ella es realmente la dueña de estas alturas.

Algunos me han dicho que no puedo reclamar por tener que viajar tanto hacia esa zona, y al analizarlo más profundamente por lo visto tienen razón; no niego que el trabajo es bastante cada vez que voy, pero la tranquilidad que se obtiene por el paisaje con el que combinas el viaje es impagable. Por lo visto tendré que aprender a relajarme un poco y disfrutarlo más…

P.S.:(La foto es del camino entre Coyhaique y Aysén)



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